NO PASA NADA


"Cuando empezamos a ser más conscientes de aquello que nos pasa a nosotros, nos es más fácil entender y conectar con el otro. Cuando comprendemos más al otro, también le podemos amar más.” Yvonne Laborda

No pasa nada, les decimos a los niños muchas, muchas veces. Cuando se caen, si se les rompe algo, si lloran por alguna cosa. Lo hacemos con la mejor intención, para restarle importancia, porque pensamos que así pasará antes pero sucede justamente al revés.

Imagina que te das en la pierna con el pico de la mesa y pegas un grito. ¿Qué te hace sentir mejor que te digan: oye no grites que eso no es nada o que te dgan: uff eso duele como te entiendo? Ahora imagina que has roto con tu pareja y estás llorando, ¿prefieres que te digan, ya pasó, ya está, vale ya de llorar, no es nada o que te abracen y te digan: llora lo que quieras, entiendo tu dolor, debes sentirte fatal?

Los niños como los adultos necesitan comprensión. El primer paso para ayudarles a desarrollar sanamente su mundo emocional es dejarles que sientan, y no juzgar ni ignorar sus emociones. Cuando nos reímos de sus miedos, nos enfadamos por sus llantos o ignoramos su tristeza, les estamos diciendo que sentirse así está mal. Decir que no pasa nada cuando para ellos sí que pasa es negar lo que están sintiendo.

A nosotros nos puede parecer una tontería el motivo de por qué lloran, pero lo que a nosotros nos parezca da igual. Para ellos es importante, están tristes y quieren que se les entienda. Además un niño que es comprendido saldrá mucho antes de su estado que uno que no. Si me pongo a llorar porque se me ha roto un juguete y mi mamá se ríe, me ignora o le resta importancia, eso no me ayudará a estar mejor. Porque encima de que estoy triste por mi muñeca rota, se suma que mi madre se ríe de mi o me ignora, lo que hará que me sienta aún peor.

Esto no quiere decir que tengamos que asustarle sé más o hacer un drama donde no lo hay, si un niño se cae y nos ve una cara de espanto será peor, pero eso no significa que debamos quitarle importancia a su dolor. Además con niños muy pequeños a veces sí que nos tocará distraerlos porque no pueden entender los límites o porqué no pueden tocar eso o abrir ese cajón.

En definitiva, acompañemos las emociones de los niños, pongámosle nombre y demos importancia a lo que les pasa. Porque no es lo mismo decir: no te pongas así, te he dicho mil veces que no te voy a comprar más chuches, que decir: entiendo que estés enfadado, sé que te encantan las chuches pero no puedo comprártelas porque no son buenas para ti. Es muy diferente. Su reacción también lo será. No dejarán de llorar de inmediato porque les comprendamos,eso está claro, pero os aseguro que no se sentirán igual. Probadlo y me contáis.

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