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9 MESES DENTRO 9 MESES FUERA O LA EXTEROGESTACIÓN

“El cuerpo de la madre es la mejor máquina jamás inventada: aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral, optimismo y salud con el mínimo coste” Nils Bergman
Mi hija ha hecho 9 meses. Los nueve meses se corresponden más o menos con la edad en que un bebé comienza a gatear y marcan un hito muy importante en el desarrollo del niño. Veamos por qué.
El bebé humano nace prematuro. Somos la única especie, en la que las crían nacen totalmente desvalidas y dependientes. No tienen nada de lenguaje, no pueden moverse ni desplazarse. Esto ocurrió gracias a que pasamos de movernos a cuatro patas a ponernos de pie lo que estrechó la pelvis de la mujer que junto a cerebros cada vez más grandes imposibilitaban un parto de un bebé más mayor.
¿Y a dónde quiero llegar con todo esto? A que los bebés necesitan para su correcto desarrollo seguir viviendo de la forma más parecida posible a la que tenían cuando estaban en el útero, ya que están inmaduros y su cerebro está terminándose de desarrollar.
¿Y cuáles son esas cualidades? Calor. Olor. Movimiento. Ruido. El bebé en el útero se encuentra siempre recogido y abrazado. Eso le da seguridad y bienestar, por eso no es capricho de los bebés querer estar en brazos. No les hemos acostumbrado a eso. No son unos listos porque reclaman eso una y otra vez. Es que lo tienen en sus genes y sirve para algo. Portear a un bebé en una mochila es la forma más cómoda para un adulto de poder ir con un bebé a cuestas. Todos los bebés se quejan cuando los dejamos en el carro y se callan cuando los cogemos en brazos. ¡No saben nada! Decimos irónicamente. Efectivamente lo saben todo.
En el útero también tienen comida a demanda. Las recomendaciones de hace años eran dar el pecho o el biberón cada tres horas e ir espaciando las tomas. Las nuevas recomendaciones hablan de darlo a demanda, es decir siempre que el niño quiera, lo más parecido a lo que sentía el bebé en la tripa.
Alrededor de los nueve meses los bebés comienzan a gatear y quieren estar menos en brazos y más tiempo descubriendo el mundo. Pueden seguir a mamá y desplazarse por sí mismos. Evidentemente esto no significa que ya no necesiten contacto, brazos, alimentación a demanda… sino que poco a poco irán hacia esa independencia que tanta prisa tenemos los adultos porque adquieran.
Podemos relajarnos, no los vamos a malacostumbrar, sino todo lo contrario. Les vamos a dar las mejores condiciones para que se sientan totalmente seguros el día de mañana y puedan volar, para que se desarrollen de la mejor forma posible. De lo contrario, estaremos consiguiendo justo lo que no queríamos, que el niño se vuelva más dependiente, que quiera compensar lo que no tuvo y se pasará el tiempo buscando ese contacto, ese calor, esos brazos que le faltaron, de todas las formas posibles y con las estrategias que tienen y que tan poco nos gustan, como llamadas de atención, rabietas y demandas constantes.
Démosles a los bebés lo que necesitan cuando son bebés y así no tendremos que preocuparnos por esos adultos que se pasen la vida buscando aquello que no tuvieron.

STOP VIENTRES DE ALQUILER

“En un mundo desigual como el nuestro, la frase “que cada uno haga lo que quiera” que tanto defienden los liberales es más bien un “déjame que yo exprima libremente a los que no pueden elegir como yo” Barbijaputa

El 8M fue un éxito. Hubo muchas pancartas que hablaban del cuerpo de las mujeres. Próximamente tenemos elecciones y el tema de los vientres de alquiler que ahora quieren llamar “gestación subrogada” porque suena mejor, está en el aire.

El feminismo radical (radical por ir a la raiz no por ser violento como algunos piensan) se posiciona en contra de la prostitución y de los vientres de alquiler. Los que lo defienden lo hacen en nombre de la libertad. Pero es una falsa libertad la que una mujer tiene cuando no tienen otra opción. Porque casualmente en el 99 por ciento de los casos son pobres cediendo sus cuerpos para los ricos. ¿Dónde queda aquí la libertad?

Traigo este tema polémico hoy aquí para hablar del último olvidado siempre, el bebé. Porque el mundo es adultocéntrico y como ocurre con las bajas de paternidad iguales e intransferibles, se legisla poniendo los derechos de los adultos por encima de los de los niños. Total, como ellos no tienen ni voz ni voto…

Aunque partamos de que ser padre, no es un derecho es un deseo.Y tu deseo no puede estar por encima de la explotación de otras personas porque no todo se compra y se vende. Y si no lo hacemos con un riñón no se debería hacer con un bebé.

La ciencia ha demostrado que el vínculo que se genera entre bebé y madre gestante es espectacular. De ahí que ahora le demos tantísima importancia al piel con piel con la madre porque el bebé el único lugar que conoce es el cuerpo materno. Su olor, su sonido, su voz…

Pero todo esto parece que deja de tener importancia cuando hablamos de vientres de alquiler. El deseo de ser padres por encima de todo. Aunque causemos dolor intencionado al bebé. Un bebé que es arrancado de su madre al nacer siente lo mismo que si su madre hubiera fallecido en el parto. Hay un trauma generado por los que desean un bebé con sus genes.

Mucha gente defiende esta práctica diciendo que hay muchos niños huérfanos de madre y que no les pasa nada. Bueno, lo cierto es que sí les pasa pero es que esos niños huérfanos de madre no tienen opción de recuperarla. El daño ya está hecho. El problema con los vientres de alquiler es que el daño se le ha provocado al bebé intencionadamente.

El embarazo al no vivirse desde el deseo de tener ese hijo también produce efectos negativos en ese bebé. Será un bebé que desde su concepción se sentirá rechazado. Un bebé merece ser deseado y nacer y encontrarse con el cuerpo que lo gestó.

Lo que vive el bebé es solo una parte de esta aberración. Podríamos hablar de lo que sufren las madres gestantes donde las tienen recluídas, de que las obligan a abortar si el niño viene con problemas o a abandonarlo si llega a nacer y la familia no lo quiere… pero claro, todo eso no lo vemos en los programas de TV en los que sale una mujer que desde el privilegio habla de que ella lo hace altruistamente.

Cuando veamos a mujeres ricas gestando bebés altruistamente para mujeres pobres podremos hablar de libertad. Mientras tanto sigamos con la polémica de un tema que no debería generar ninguna porque está todo más claro que el agua.

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“HIJITIS”

“Me pregunto si podremos dejar de usar la palabra “mamitis” para describir de manera enferma a niños emocionalmente sanos.” Candelaria Aguado

Hoy quería contaros algo de lo que apenas se habla en maternidad. Hay muchos tabués alrededor de la crianza, muchas cosas que nadie dice y muchas otras que están equivocadas.

Mia ha cumplido recientemente 18 meses. Una edad clave respecto a la separación de la madre. Biológicamente es cuando el bebé empieza a formar vínculos fuertes con otros y a separarse poquito a poco de mamá. (Es un proceso, que nadie piense que el día que los cumple ya no quiere saber nada de su madre).

Pero casualmente ha sido cuando yo también he sentido la necesidad de separarme de ella y he sentido que estaba preparada. La naturaleza es que es muy sabia. Sé que hay mamás a las que les pasa antes y a otras a las que les pasa después. Yo solo os cuento mi experiencia.

Decía que hay cosas en la maternidad de las que no se habla. Y la “hijitis” es una de ellas. Igual que la “mamitis”, la “hijitis” es sana y natural, aunque la sociedad nos haga creer lo contrario, juzgando ambas como algo malo y enfermizo.

El bebé viene preparado para estar con su mamá y obviamente es dependiente. Pero es que la mamá también viene preparada para estar con su cría. No es más que la naturaleza haciendo su trabajo. Es supervivencia. A nadie se le ocurriría decir que un cachorro de perro tiene “mamitis” y que su mamá perra tiene “hijitis”.

Obviamente que no es lo mismo con cuatro meses que con un año. Como digo, es un proceso. Los primeros meses a mi me generaba ansiedad el solo hecho de salir de casa a algún sitio sin ella. Poco a poco esos tiempos han sido más largos y aunque pensaba que nunca llegaría el momento, ahora puedo irme una tarde con amigas sabiendo que ella y yo estaremos bien.

Las mamás a través del parto y la lactancia, generamos hormonas que nos hacen querer estar con nuestros bebés. No es casual las madres que se despiden llorando cuando los dejan en la escuela infantil, que están en sus trabajos deseando que llegue el momento de volverles a ver, que aunque están cansadas y necesitan separarse por momentos de las criaturas, al rato las echan de menos. Las necesitan.

Pero esto no se dice. No está bien visto. Tienes que salir, rehacer tu vida. Le vas a malacostumbrar, le estás malcriando, tienes que hacer cosas en pareja sin niños, tienes que volver a trabajar, tienes que dejarle que esté con otros. Existe una presión con esto. A quien le apetezca hacerlo, estupendo, yo no juzgo a nadie. Lo entiendo además, criar en soledad como criamos es abrumador. Pero no es para lo que estamos preparadas, ni mamás ni bebés. Una cosa es querer y otra que te lo impongan.

Obviando esta realidad, pasan cosas como lo de los permisos iguales e intransferibles. porque se está dejando de lado que madre y padre no son lo mismo, ni física ni emocionalmente después de un parto.

Las mamás recibimos presión por todos lados. Dale teta, pero no más de seis meses. Tienes que ser madre, pero en cuanto lo seas, tienes que separarte del niño. ¿A qué se le tiene tanto miedo? ¿Quizá al sistema no le interesa niños emocionalemente sanos?

Como he explicado otras veces, la dependencia bien respondida es lo que dará lugar a la independencia en un futuro, al contrario de lo que se piensa. Un niño con “mamitis” necesita una madre con “hijitis” para vincularse bien y desde ese entorno seguro podrá el día de mañana independizarse mejor.