Categoría: Feminismo

EDUCACIÓN FEMINISTA

“La revolución será feminista o no será.”
Ayer fue el Día Internacional contra la Violencia de género y quería aprovechar la ocasión para hablar de qué podemos hacer los adultos, padres y educadores para ayudar a combatir esta lacra que cada año sufren tantas mujeres y niñas.
Todos deberíamos ser feministas. Porque o eres feminista o eres machista. No hay más. Parece una obviedad pero todavía hoy hay que explicarle a muchísimas personas que si crees en la igualdad es que eres feminista.
Partiendo de esa base, podemos empezar a hablar de educar en feminismo. Porque el gobierno invierte dinero, no todo el que debería pero ese es otro tema, en aplicar medidas necesarias pero insuficientes para las víctimas. Teléfonos para denunciar, órdenes de alejamiento y demás medidas directas que aunque dejan mucho que desear, pueden ayudar pero no solucionan el problema. Salvando las distancias, es como cuando un niño pega y le castigamos. De nada sirve solo fijarnos en la conducta y querer acabar con ella. Tenemos que ir más allá y entender por qué los hombres nos están matando. Ellos a nosotras. Por ser mujeres. Solo así podremos erradicar el problema. Yendo al fondo de la cuestión.
Y la raíz de este problema no es más que una sociedad machista que desde que nacemos nos educa a las niñas a ser sumisas y a los hombres a dominar. Cuando un hombre mata a una mujer es la punta de un iceberg, pero debajo hay todo un sistema que lo sostiene basado en cosas como publicidad machista, humor machista, micromachismos y también la educación que recibimos. Entonces, sí, hay que tomar medidas para ayudar a las víctimas pero es urgente que también se comience a trabajar desde la base del iceberg para que algún día no tengamos que salir a la calle a decir NI UNA MENOS.
Los que tenemos hijos o trabajamos con niños tenemos una gran responsabilidad. En nuestras manos está el futuro de nuestra sociedad y tenemos mucho poder para cambiar las cosas. Ya escribí “Como educar a un niño y a una niña en un mundo machista.”, pero hoy quiero ir un paso más allá y dar ideas de cosas que podemos hacer en nuestro día a día.
Primero revisarnos. Dar ejemplo. Tanto hombres como mujeres venimos de una educación machista, por lo tanto seguramente repitamos roles y tengamos trabajo por hacer. Cosas tan sutiles como criticar a las mujeres o hablar de sus cuerpos y su apariencia física cosifican a la mujer. Los roles que les mostramos en casa, la forma, las palabras con las que nos dirigimos a niños y a niñas es diferente. Deberíamos hacer un ejercicio de reflexión sobre esto. Frases como, qué fuerte estás, que guapa eres, se repiten demasiadas veces en diferentes contextos.
También es importante como educadores darles a los niños referentes. En las aulas el discurso, los libros de texto, la historia es machista. Por tanto, es tarea nuestra buscar escritoras, artistas, deportistas… y que los niños puedan tener una visión más justa e igualitaria del mundo.
Pero si hay que hacer algo urgentemente para educar en feminismo es hablar. Tenemos que hablar con los niños y adolescentes. A veces creemos que los más pequeños no pueden entendernos y quizá es así en parte, pero hay que explicarles las cosas, como que las tiendas tienen separados los juguetes y la ropa en dos colores y que eso es una tontería. Si no se lo decimos lo estamos normalizando. El tiempo se encargará de que lo entiendan.
Hay que hablar, según la edad, de machismo, de sexo, del porno, del amor romántico, de los roles de genéro… cada cosa a su edad pero tienen que saberlo. No se trata de prohibirles el reggaetón o jugar con barbies, eso solo les manda el mensaje de que sus gustos no son válidos y sentirán que les juzgamos por ello. Se trata de aprovechar eso para hablar de las letras de las canciones, de la sexualización de las muñecas, de lo que vemos en la televisión… Insisto, si no se habla estamos dejando que la sociedad sea quien los eduque y no será en feminismo, eso seguro.
Por suerte, si algo bueno han traído las nuevas tecnologías, es entre otras cosas, la posibilidad de tener el conomiento en la palma de nuestra mano. Creo y quizá estoy siendo optimista, que la juventud gracias a esto, está más informada que nunca, que el feminismo viene fuerte y es imparable pero aun así creo que nos queda muchísimo camino por recorrer, sería bueno que los niños pudieran hacerlo de nuestra mano y no seentirse así tan desprotegidos en esto como seguramente nos sentimos en su día todos nosotros.
 

LAS BAJAS IGUALES E INTRANSFERIBLES SON UNA MEDIDA MACHISTA

“Que la tramitación a ley de los permisos iguales e intransferibles haya sido aprobada por unanimidad total por todos los partidos del parlamento, es la prueba de que no es una medida con visos de cambiar nada fundamental, y desde luego no es en absoluto antipatriarcal ni anticapitalista” Patricia Merino
Se ha aprobado la propuesta de que la baja de paternidad sea de cuatro meses igual que la de la madre e intransferible, es decir, obligatoria. Se ha hecho en nombre de la igualdad y creo que la medida no puede ser más machista y adultocéntrica.
Porque da privilegios a los hombres y a las mujeres, que llevamos años pidiendo que aumenten la de maternidad, al menos hasta los seis meses que es lo que recomienda la OMS para las que eligen lactancia materna, no nos hacen ni caso.
Porque es meterse en la organización de cada familia a decidir lo que tienen que hacer. Otra vez diciéndoles a las madres lo que las hará libres y en nombre de la realización personal. ¿Y si a mí me realiza o me hace más libre quedarme cuidando de mi bebé que trabajando en una empresa?
Porque dicen que así las empresas contratarán igual hombres que mujeres. Eso va a seguir siendo igual, porque las que nos embarazamos, que no se olvide, somos nosotras, así que las empresas seguirán igual. Y si el problema es con las empresas, que tomen medidas hacia ellas, como incentivar que contraten mujeres embarazadas o penalizar que las echen, no contra las mamás y los bebés.
Porque dicen que eso es igualdad. Pero es que queremos equidad, no igualdad. Porque nosotras somos las que parimos y damos el pecho las que queremos y tenemos derecho a tener unas bajas dignas para hacerlo. Si se buscase la equidad, en vez de hablar de bajas de paternidad con un bebé de cuatro meses, se podría hablar por ejemplo de que el padre se cogiera esa baja en los años siguientes. La infancia es muy larga, hay que quedarse con el niño cuando está malo, llevarlo al médico, ir a reuniones escolares…
Porque se supone que todas las madres prefieren ir a trabajar que quedarse con un bebé de cuatro meses. Pues mira, habrá unas que sí y habrá otras que no. Pero legislar obligando a que te tengas que ir sí o sí, llorando y con el alma rota, es de todo menos feminista.
Porque nadie hace políticas sobre el cuidado de las personas mayores ni sobre quien limpia el baño o hace de comer y por eso nadie debería hacer política sobre quien cuida de los bebés.
Porque se está obviando completamente los derechos del bebé poniendo por encima el derecho de los adultos. El bebé tiene derecho a tomar el pecho y a estar con su figura primaria si esta así lo desea. Y aunque a muchas y muchos les pese, el bebé a quien necesita al principio es a su mamá o vínculo primario.
Porque seríamos el país de Europa con las bajas de paternidad más largas y las de maternidad más cortas. Otra vergüenza más.
Porque si fueran transferibles, como en los países más avanzados, cada familia podría decidir lo que mejor le conviene. 
Por todo esto estoy indignada. Abro debate.

EDUCAR A UN NIÑO EN UN MUNDO MACHISTA

Hijo eres un bebé fuerte, un campeón pero también eres precioso, un bombón.
Hijo, te visto de azul, de verde, de rosa y de morado. Porque no hay colores para niñas y colores para niños. Porque no hay por qué diferenciaros por lo que lleváis puesto.
Hijo puedes jugar al fútbol, a las muñecas, a ser pirata o princesa. A lo que te haga feliz.
Hijo si te gustan los coches está bien y si te gustan las barbies también.
Hijo no tienes que ser siempre fuerte y valiente. Puedes tener miedo y llorar. Ser sensible y delicado. Puedes ser como quieras. Llorar es de hombres, mujeres y niños.
Hijo, si alguien te dice que corres o pegas como una niña no te lo tomes como un insulto. Ser como una niña nunca debería serlo. Las niñas al igual que los niños son geniales. Y pueden correr y pegar incluso mejor.
Hijo puedes bailar o jugar al baloncesto, no hay actividades de niños y de niñas.
Hijo, puedes vestirte como te dé la gana, llevar el pelo largo, ponerte un vestido de princesa, pintarte las uñas, lo que te haga sentir bien.
Hijo, aunque la televisión y lo sociedad te hagan ver lo contrario, ten claro que las chicas no son solo un cuerpo. No las juzgues por su físico.
Hijo, aunque en los libros y en la tele apenas aparezcan, tienes que saber que hay mujeres increíbles que han hecho cosas maravillosas a lo largo de la historia.
Hijo, no toques nunca el cuerpo de una chica sin su permiso ni la violentes por la calle diciéndole cosas. Es desagradable y es acosarla.
Hijo, la pornografía es violenta con las mujeres y nada tiene que ver con el sexo sano. La prostitución es pagar a una mujer pobre para violarla, tenemos que luchar para acabar con ella.
Hijo, no está bien presionar, chantajear, insistir a una chica para que te bese o se acueste contigo. Y te pueden decir que sí y luego que no. Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión. Tienes que respetarlo.
Hijo, hacer humor sexualizando mujeres, reírte de ellas o no decirles nada a los amigos que lo hacen perpetúa el machismo con el que queremos acabar.
Hijo, si tienes pareja, no tienes que ayudarla con la casa y los niños. Son responsabilidad tuya igual que de ella. Implícate y asume lo tuyo.
Hijo, se aliado de las mujeres, feminista y lucha por la igualdad de hombres y mujeres. Tienes que entender que este mundo en el que vivimos es mucho más duro para ellas que para ti. No se lo pongas más difícil.

EDUCAR A UNA NIÑA EN UN MUNDO MACHISTA

Hija, eres una bebé preciosa, un bombón, pero también eres fuerte y una campeona.
Hija, te visto de rosa, de verde, de rojo y de azul. Porque no hay colores para niñas y colores para niños. Porque no hay por qué diferenciaros por lo que lleváis puesto.
Hija, puedes jugar al fútbol, a las muñecas, a ser princesa o guerrera. A lo que te haga feliz.
Hija, si te gustan las barbies está bien, y si te gustan los coches también.
Hija, no tienes que ser delicada. Puedes ser valiente, jugar a luchar y mancharte. Ah y si un niño te pega no es porque te quiere. 
Hija, eso que haces si no es de señoritas tampoco es de señoritos. Si está mal, está mal para todos.
Hija, puedes jugar al baloncesto y odiar bailar, no hay actividades de niñas y de niños.
Hija, puedes vestirte como te de la gana, con vestido, con pantalones, con chándal, con falda…con lo que te haga sentir más cómoda.
Hija, si te apetece depilarte y usar sujetador está muy bien, pero si no quieres hacerlo también lo está. Haz lo que te haga sentir bien a ti. Que no te importe lo que piensen los demás.
Hija, no tienes que ser como esas que salen en la tele, ni estar delgada. Deberías cuidar tu alimentación y hacer ejercicio para estar sana. Tú ya eres bella como eres, que nadie te haga creer lo contrario.
Hija, no tienes por qué maquillarte ni usar tacones. Eres perfecta tal cual eres. Pero si decides usarlo está genial. Que nadie te diga lo que tienes que hacer con tu cuerpo.
Hija puedes estudiar lo que quieras, puedes ser ingeniera, futbolista, médico o directora. Que nadie te diga hasta donde puedes llegar.
Hija, no tienes por qué echarte novio. Tú ya estás completa. Pero si encuentras a alguien con quien compartir tu vida que sea alguien que no piense que es superior a ti o que eres de su propiedad. Los celos no indican amor. 
Hija, no permitas que nadie te controle tu vida, ni que te diga con quien puedes juntarte o en que gastarte tu dinero. Quien bien te quiere no te hará llorar.
Hija, puedes acostarte con quien te apetezca. Pero también puedes decir que no siempre que quieras. No tienes obligación de complacer a nadie. Tienes derecho a cambiar de opinión. Tu cuerpo es tuyo y siempre puedes decidir que hacer con él, quien puede tocarlo y quien no.
Hija, no tienes que ser madre si no te apetece. Si lo decides estará genial también. Haz con tu vida siempre lo que te diga el corazón.
Hija, si decides tener hijos edúcalos por igual si son niñas o niños pero enséñales que el mundo en el que vivimos no es igual para todos y que ser niña es mucho más difícil.
Hija, nunca dejes de luchar por un mundo más justo para todos.

MATERNIDAD Y FEMINISMO

“Para mí lo realmente subversivo es la revolución amorosa que pone en el centro de la lucha feminista los cuidados y los afectos” Coral Herrara
Feminismo, por si aún queda algún despistado por ahí, es querer la igualdad para hombres y mujeres. Así que, antes que nada, todas deberíamos decir bien alto y bien claro que nos consideramos feministas.
Dentro del feminismo, como pasa en todos lados, hay diferentes posturas. Una de ellas se posiciona en contra de que las mujeres se queden en casa cuidando de los bebés. Dicen que nuestras madres lucharon para conseguir entrar en el mercado laboral y ahora nosotras volvemos a casa a ser esclavas de la crianza y la limpieza del hogar. Hablan de dar biberón para que así la mujer pueda dormir y todo se reparta al cincuenta por ciento, y de escuelas infantiles para que la mujer empiece cuanto antes a trabajar. Esa es su igualdad ideal.
De lo que se están olvidando algunos, es de que los bebés no entienden de igualdad. Entienden de estar nueve meses en un cuerpo que han olido, sentido, oído, escuchado y que es el que necesitan. Pero como suele pasar, lo que necesitan los bebés pasa a un segundo plano. Normalmente el bebé crea un vínculo con la madre, que le da el pecho o pasa más tiempo con él. No se trata de ser iguales respecto a la crianza del bebé, no es necesario, porque resulta que hay mil cosas que un hombre puede hacer para que la cosa sea igualitaria.
Mientras la mamá da el pecho, el papá puede hacer el baño. Mientras la mamá duerme al bebé el papá puede preparar la cena. Puede dar un paseo al bebé para que la mamá duerma la siesta. Pero la idea no está en maternar a partes iguales sino en ser un equipo. Que la mamá no tenga que dar el pecho, dormir al beé, hacer el baño, sacar al bebé de paseo, hacer la cena y todo esto ¡sin dormir!
Nos hemos creído que el trabajo fuera de casa nos hace libres. Y nos la han colado pero bien. Ahora trabajamos fuera de casa por unos sueldos indignos y además seguimos encargándonos más de las tareas de la casa y los niños. No lo digo yo, lo dicen todas las encuestas. Hemos pasado de ser esclavas de nuestra casa a ser esclavas de un sistema que además nos paga peor que a ellos.
Muchas mamás dejan a sus bebés llorando (los bebés y las mamás) en las escuelas infantiles porque se les acaba la baja. Algunas apenas perciben 200 euros porque el resto se va a a la escuela o a la cuidadora, casi siempre mujeres también.
En mi caso, he trabajado cuidando un bebé en una casa y me han pagado por ello, se paga a mujeres de la limpieza que vienen a tu casa a realizar las tareas. Con lo cual cuidar es trabajar.
El problema es que a las mamás que queremos quedarnos en casa cuidando de la casa y de los niños nadie nos da un duro (quien tuviera dos años de baja como en algunos países). Entonces lo que nos esclaviza no es quedarnos en casa y cuidar a los bebés que es lo que necesitan además. Lo que nos esclaviza es que nadie nos paga por ello. Hablemos claro, es cuestión de dinero. Los cuidados no son el problema, el problema es que son invisibles. Aun así yo elijo cuidar.