“Un niño criado con empatía aprenderá a tratar con empatía a las demás personas.”

Digo muchas veces que les pedimos cosas a los niños para las que aún no están preparados. Que queremos enseñarles cosas que no se enseñan, que se adquieren simplemente cuando están preparados para ello.

Queremos que los niños pequeños compartan, que no hagan daño a otros, que pidan perdón, que empaticen. Y para ello no nos queda otra que obligarles porque de ellos es algo que no puede salir. Un niño no puede empatizar si no tiene teoría de la mente.

La teoría de la mente es un proceso que comienza a adquirirse alrededor de los tres años. Permite al niño ponerse en el lugar del otro, leer su mente. Os dejo un vídeo donde podéis verlo muy bien explicado aquí.

Pretender que un niño de menos de tres, cuatro años empatice con otro es una batalla perdida. No es capaz. Intentar de mil maneras diferentes que entienda que hace daño a otro, que tiene que compartir, que sienta lo que otros sienten es perder el tiempo. Porque lo va a aprender sí, pero cuando esté preparado, no necesita que forcemos nada.

Lo que si que podemos hacer para que un niño el día de mañana sea más empático es ser empáticos con él. Un niño que ha sido escuchado, al que se le ha permitido sentir y ha sido acompañado emocionalmente puede preocuparse de lo que sienten los demás.

Un niño con el que no se ha empatizado, es decir, que se le ha dejado llorar sin consolar, al que no se le ha permitido enfadarse, que su miedo ha sido ignorado será un adulto anclado en cubrir su necesidad de ser escuchado y comprendido. Obviamente que alguien así no puede preocuparse por lo que sienten los demás, si nunca antes alguien se preocupó por lo que él sentía.

La teoría de la mente además nos demuestra que es mentira el mito de que los niños nos manipulan. Cuando lloran, cuando quieren que les cojamos en brazos, no es un capricho, no pueden manipularnos, no pueden saber lo que estamos sintiendo. Lloran, nos reclaman, se quejan porque lo necesitan, porque vienen preparados para ello. Para poder manipularnos deberían saber que pasa por nuestras cabezas.

Debemos relajarnos cuando veamos que nuestro hijo no comparte, cuando pega a otro niño y no le da ninguna pena y pretendemos que le de un besito, cuando queremos incluso que empaticen con nosotros. Les estamos pidiendo demasiado. Pidámosles menos y empaticemos con ellos un poquito más.

4 Comments

  1. Hola, me llamo María José pertenezco al consejo de redacción de Castilla-La Mancha de la revista Infancia.
    Tus reflexiones y artículos son muy interesantes. Estaría encantada de poder ofrecer a la revista desde mi Consejo de redacción tus reflexiones. Cabría la posibilidad de contar con tu colaboración?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *