“En la época de mis abuelos pensaban que los niños se quedarían tontos de tanto leer, mi padre pensaba que yo me quedaría tonta de tanto ver la tele. Yo pensaba que tú te quedarías tonta con los videojuegos y ahora vosotros pensáis que los niños se quedarán tontos de ver la tablet.” Mi madre.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post pero lo iba posponiendo porque sabía que traería polémica. Pero me lo habéis pedido tanto que aquí está. A muchos de los que me seguís desde hace tiempo sé que os sorprenderá porque parece que a esto de la crianza respetuosa va unida la prohibición de las pantallas pero no es mi caso y os lo voy a contar.

Como os decía en el post de No soy una madre perfecta yo tenía muy claro que no iba a utilizar las pantallas y la realidad fue que me salvaron y me salvan los viajes en coche. De pronto me vi en una situación que no sabía muy bien como abordar. ¿Qué hago con el tema pantallas? ¿Prohibir sin más? ¿Limitar? No me convencía porque creo que la prohibición aumenta el deseo y que iba a suponer muchas peleas, rabietas… Me parecía una incoherencia cuando nosotros vivimos pegados a una pantalla, negar la realidad del mundo en el que vivimos y usarlo solo cuando a mi me interesaba.

En fin, que como siempre hago cuando algo me interesa y le ando dando vueltas, me puse a investigar, tenía que haber otra manera. Hablé con familias de niños mayores educados en casa, con gente de educación libre, debatimos, leí artículos, conferencias y llegué a una conclusión, o a varias. En definitiva, que prohibir o limitar no es nunca una buena opción.

Primero, creo que hay que perder el miedo a las tecnologías, vivimos en la era tecnológica, es una herramienta genial, que sirve para aprender lo que quieras y cuando quieras, también sirve para ocio, para leer, para investigar, es un mundo y va a estar ahí, es una realidad de la que no vamos a poder escapar. Nos da miedo porque nosotros no fuimos críados con ello y es algo desconocido pero creo que ese miedo no nos deja ver más allá.

Lo segundo que hice es perder el miedo a la adicción. La tecnología no te hace adicto, como no te lo hace el alcohol, las compras o el sexo. Son los vacíos emocionales que intentamos llenar con eso los que te hacen adicto. Un niño adicto a la tablet tiene un problema que no es la tablet sino algo más profundo que habrá que tratar. Con esto no quiero decir que no sean muy atractivas, lo son y de ahí la tercera conclusión.

Los niños utilizan las tecnologías bien porque están aburridos, cansados, se están evadiendo de otras cosas o bien porque quieren disfrutar de ello un rato. Saber diferenciar cada caso es importante. Por ejemplo, un niño que va al cole, 8 horas, dos de extraescolares, cena, ducha y que quiere estar una hora o dos con la tablet. Decimos: es que no quiere hacer otra cosa. Bueno, en realidad es que lleva todo el día haciendo lo que le dicen, está cansado, ha tenido poco tiempo libre, es normal que quiera evadirse, nosotros también lo hacemos.

¿Significa esto que dejo a mi hija estar todo el día con el móvil? No. Pero es que tampoco lo estaría. Cuando me relajé con el tema y dejé de intentar prohibir y limitar, ella comenzó a dejarlo cuando se cansaba. Dice: ya no quiero más y lo apaga. Al principio es cierto que hubo un tiempo que al habérselo intentado limitar lo quería muchísimo y cometí el error de quitar el límite de golpe, pero cuando vió que podía tenerlo siempre que lo pedía ya empezó a dejarlo y empezó a ser una actividad más como otra cualquiera.

Lo que he podido comprobar en este tiempo es que en el parque o cuando está con niños no lo pide nunca. Normal. Pasamos mucho tiempo fuera e intentamos que esté con niños la mayor parte del día. Lo pide en casa cuando está aburrida y nunca se le niega. Si vemos que pasa demasiado tiempo le hacemos una propuesta y siempre la acepta y lo deja, jugar con ella a algo, pintar con témperas, lo que sea…

En el cómputo de horas del día pasa muy poco tiempo con las pantallas (que irá aumentando a medida que se haga mayor porque también tendrá más cosas que hacer con ella) y no me preocupa la verdad. Porque veo que tiene otros intereses, mucho tiempo al aire libre, que en cuanto le das una propuesta atractiva la acepta y la prefiere y no tengo que prohibir ni limitar, con lo que eso supone en la crianza. Que en cuanto tenga acceso limitado se dará atracones de tecnología, que siempre lo estará deseando porque sabe que es algo prohibido, que crea mucho malestar familiar…

Es mi forma de entenderlo y hasta ahora me va bien. No tiene que ser la de todo el mundo. Y no dudo en cambiar algún día de opinión si viera que la situación lo requiere. Porque de eso va la crianza y la vida en general, de ir aprendiendo sobre la marcha y estar abierto a desaprender y volver a aprender. “Solo los imbéciles no cambian de opinión.”

Ah y otra cosa os cuento, nunca se lo ofrezco yo, no lo utilizo para poder hacer cosas (no lo juzgo eh) sino que aprovecho cuando está con ello para hacer algo. Como con la comida basura utilizo la técnica de no ofrecer no prohibir, es decir, no lo utilizo delante de ella porque sé que me lo pedirá ni se lo propongo nunca. Simplemente me baso en dárselo siempre que me lo pida, sin importancia, y observo y espero. A veces lo deja porque se cansa o aburre y quiere hacer otra cosa y a veces si considero que lleva mucho le hago propuestas que nunca rechaza. Hasta ahora es lo que hacemos. Ya os contaré dentro de cinco años que tal vamos.

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2 Comments

  1. Hola. Me gustaría saber qué edad tiene tu hija. Yo no veo eso de no limitar, lss pantallas tienen un poderoso atractivo que no es controlable por el niño ni por nadie y sí creo que crean adicción aunque el niño esté bien. Es una forma “fácil” y poco creativa de encontrar entretenimiento y creo que el cerebro secuestra al niño. No sé si me explico, es demasiado atractivo aunque el niño haga mil cosas al aire libre, como es el caso de los míos. Pero la tablet sigue siendo como la estrella y si pueden usarla no hay nada más, no se esforzarían nunca por inventar juegos y recrear historias con playmobil por ejemplo. Creo que con los videojuegos aprenden algo pero con los juegos al aire libre y otros en casa aprenden muchísimas cosas útiles que un videojuego no les puede dar. Mis hijos tienen 8 y 4 años. Doy clase a niños de primero ESO y veo que por ejemplo un día de fiesta (en mi insti sólo dejan usar el móvil en el recreo) aprovechan y en vez de disfrutar con sus compañeros había varios niños, bastantes, casualmente todos varones, pegados añ móvil, al lado de los demás pero muy lejos a su vez. Un saludo y gracias por hacerme reflexionar

    1. Hola Lisandra, gracias por tu comentario. Mi peque tiene dos añitos y lo usa muy poco. Estoy de acuerdo contigo en que son muy atractivas y tiran de ellas si están aburridos, pero si les das alternativas interesantes suelen aceptarlas. No dejaría a un niño que pasara todo el día pegado a una pantalla, hablo de observar, ver cada caso en concreto y valorar. Yo prefiero no tener que limitar ni prohibir y cuando veo que lleva un rato darle una alternativa. De momento me funciona pero si la situación fuera otra no tendría problema en poner un límite de salud. Es muy personal, yo valoro pros y contras y decido. creo que el límite y la prohibicióna umentan el deso también y cuando saben que pueden tenerlo siempre, a veces tardan un tiempo en regularse pero luego no dejan de hacer otras cosas. Lo del niño todo el día pegado a una pantalla no lo he visto. Lo que he visto es niños todo el día en el insituto, cumpliendo órdenes, aburridos, sentados y callados que quieren desconectar en su rato de ocio. El problema ahí no es el móvil, es lo demás en mi opinión. Yo también creo que aprenden más con otras cosas que con la tecnología, pero no por ello hay que demonizarla, es una herramienta de aprendizaje brutal. Yo he aprendido más gracias a la tecnología que en la escuela, a nivel de conocimiento por ejemplo. En fin, que creo que la clave está en observar al niño y actuar en consecuencia. Esta es solo mi forma de verlo y hacerlo hasta hoy, mañana ya veremos, jeje. Un saludo

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