“Respira, serás madre toda tu vida. Él solo será niño una vez.” Jessica Gómez

Mañana Mia cumple dos años. “Los terribles dos” dice la gente y a mi me parecen preciosos.

Muchas cosas que nos parecen horribles de la crianza no son horribles en sí. Lo que ocurre es que nuestras expectativas eran otras y nos frustra ver que las cosas no son como querríamos.

En nuestra cabeza queremos niños obedientes, sumisos, que hagan caso a la primera, que no se enfaden, que no repliquen, tranquilos… y un niño de dos años es todo menos eso y de ahí que nos parezca terrible.

Si entendemos como es un niño de dos años podemos empezar a disfrutar de lo maravilloso que es y disfrutar del momento (aunque sea duro y cansado a veces) porque no estaremos perdiendo energías tratando de que encaje en ese modelo de niño de dos años que tenemos en nuestra cabeza y porque nos podremos relajar sabiendo que es un niño normal, más que normal sano, al que no le pasa nada, que no hay que estar todo el día luchando contra él.

Un niño de dos años necesita moverse, mucho, no va a estar mucho tiempo haciendo lo mismo, es caótico. Nos agobiamos en casa con ellos, porque lo sacan todo, porque quieren subir, trepar, saltar en el sofá… es vital para ellos. Mucho parque y permitirles ese caos y ese movimiento nos ayudará a relajarnos.

Un niño de dos años está descubriendo que no es el centro del mundo, que ya no todo gira en torno a él y se frustra mucho y de forma muy intensa. Cuando son bebés es más sencillo, es más fácil darles lo que necesitan.

Un niño de dos años quiere reafirmarse, sentirse válido, empieza a enteder que puede decidir y entonces dicen mucho que “no” (nosotros lo decimos más que ellos), no quieren compartir, les gusta mandarnos, dirigir, tener el control. Es normal, es sano. Si permitimos que tomen decisiones, estamos ayudando a que adquieran seguridad y autoestima. Porque nos pida que nos sentemos aquí y hagamos esto y aquello no estamos haciendo de ellos pequeños tiranos sino todo lo contrario.

Un niño de dos años quiere hacerlo todo solo, quiere tener responsabilidades, quiere colaborar y hacer lo que hacen los adultos. Permitámoslo. Que limpien, que cocinen, que nos ayuden (aunque no lo hagan perfecto). Que hagan cosas solos, aunque tarden más. Eso también les dará confianza en sí mismos.

Un niño de dos años es desobediente. O más bien diría que no puede obedecer. Y hacen muchas cosas que no nos gustan. Lanzan cosas, guarrean con la comida, hacen ruido. Hay que preguntarse: ¿es peligroso o malo para su salud? ¿No? Pues déjale. Pretender que dejen de hacerlo es peor, seguramente querrá hacerlo más. Si permitimos que esta fase pase dejarán de hacerlo. Con quince años no lanzará lentejas por los aires ni dará golpes con una pala en la pared. Os lo aseguro.

Más que ver qué está haciendo el niño, habría que observar que siento yo cuando el niño hace esas cosas. Y ahí podemos encontrar que igual a nosotros nos regañaban por jugar con la comida, no nos dejaban saltar en la cama, nos gritaban si no obedecíamos, nos retiraban el amor si hacíamos algo que no querían. Todo eso que tenemos bien metido en el cuerpo nos sale de repente cuando vemos a un niño de dos años siendo él mismo.

Un niño de dos años es maravilloso. Empieza a hablar y te hará reir con sus ocurrencias. Empezará a jugar simbólicamente y a montarse historias y no podrás creer que tu bebé se ha hecho tan mayor. Aún es pequeño y puedes disfrutar mucho todavía del contacto que te pide y de los mimos que necesita. Es divertido, es energía, te pedirá que bailes, que hagas el león, que te sientes a leerle un cuento, que seas su compañero de juego.

Que un par de rabietas no te impida disfrutarlo.

OS RECUERDO QUE EL 22 DE JUNIO ESTARÉ EN VALENCIA EN LA ESCUELA INFANTIL MI KITA. DE 10:30 A 13:30 HABLARÉ DE EDUCAR SIN PREMIOS Y CASTIGOS, DE NORMAS, LÍMITES Y LIBERTAD. PARA APUNTAROS PODÉIS PONEROS EN CONTACTO CONMIGO POR FACEBOOK, INSTAGRAM O POR MAIL.

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5 Comments

  1. Fantástico artículo! Yo así lo siento. Solo es q hay momentos en los q esta sociedad nos exprime tanto q no llegamos a todo. Vivan los maravillosos dos!!!

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