“Es necesario dejar que los niños se aburran de vez en cuando… Solo así aprenden a ser creativos.” Kim Raver

Creo que nunca antes en la historia los padres han jugado tanto con los niños como ahora, a pesar de ser justo cuando menos tiempo pasamos con ellos. Y no es una casualidad. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué está ocurriendo?

No me refiero a compartir momentos, risas, cuentos… si no a ese juego simbólico que pertenece a los niños y en el que muchas veces veo que los adultos no terminan de encontrarse cómodos.

No quiero que penséis que me parece mal jugar con los niños a los muñecos o a los dinosaurios. Es solo que me interesa reflexionar por qué tienen ahora esa necesidad y nosotros intentamos cubrirla aunque no nos apetezca.

Por un lado está la socialización. Los niños más o menos alrededor de los tres años necesitan jugar con niños. Muchos niños no encuentran el tiempo ni el espacio para hacerlo. Vivimos cada vez de forma más solitaria, apenas conocemos a nuestros vecinos. Nos da miedo que nuestros hijos salgan solos a casa de un amigo, tampoco podemos o queremos llevarles. Vamos poco al parque. Y al final, un niño que necesita estar con otros niños para jugar, nos lo pide a nosotros porque no tiene otra opción.

Viviendo en comunidad esto no ocurriría. Los adultos disfrutarían de la compañía de otros adultos y los niños jugarían con niños. Todo padre sabe que cuando su hijo está rodeado de niños apenas le reclama.

Por otro lado estamos los padres, que no tenemos tiempo para estar con ellos. Los niños necesitan presencia. Eso del tiempo de calidad es un invento para lavar conciencias. Necesitan también cantidad. Como no podemos dársela, en el poquito tiempo que tenemos los niños quieren que juguemos con ellos, es una forma de aprovecharlo. No lo juzgo. No nos queda otra. Pero creo que quizá no es lo natural ni lo ideal.

Cuando digo que no es lo ideal es porque muchas veces, dirigimos su juego, lo invadimos. Como adultos y niños no estamos en el mismo plano de desarrollo, hay que tener cuidado de no acaparar su juego, que es suyo, nosotros solo somos invitados a su mundo y no deberíamos tratar de conquistarlo.

Pero si hay algo que me preocupa y que veo cada vez más, sobretodo en niños pequeños es el niño que está constantemente entretenido por sus padres o maestros (en las escuelas también pasa).

No es lo mismo entretenerse que divertirse. Divertirse sale de dentro, entretenerse proviene de fuera. Veo muchos niños adictos al entretenimiento, que no saben jugar un minuto solos, que no disfrutan si no es de que alguien esté continuamente jugando con ellos.

Los niños pequeños cuando empiezan en la etapa del suelo a moverse, necesitan nuestra compañía y presencia pero poco más. Necesitan también descubrirse a sí mismos, solos, su cuerpo, sus capacidades, descubrir el mundo a nuestro lado pero sin hacernos dueños. No saber divertirte sin que te entretengan te hace dependiente del exterior, apaga tu curiosidad y tu creatividad. Por eso, me parece importantísimo respetar el juego del niño en solitario, sin el juicio y la mirada constante y crítica del adulto, que le permita disfrutar de él mismo sin la necesidad de lo que yo llamo el adulto “animador”.

¿Y vosotros? Contadme ¿Jugáis con los niños?

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