“Si la ayuda y la salvación han de llegar sólo puede ser a través de los niños. Porque los niños son los creadores de la humanidad.” M. Montessori

Hace unas semanas escribí un post en el que hacía una crítica de varios aspectos que no comparto de la pedagogía Montessori. Podéis leerlo aquí.

Hoy quiero hablaros de qué cosas sí me gustan y cuáles me parecen útiles para llevar al aula. Porque aunque creo que el error que se ha cometido con el método es que se ha quedado obsoleto y no se ha revisado, no puede negarse que la doctora era una genia y que hay muchas cosas de su pedagogía que a día de hoy siguen siendo muy interesantes.

Si eres maestro de 3-6 años y quieres llevar Montessori a tu aula de una forma flexible, te recomiendo este libro Las leyes naturales del niño. El experimento de una maestra que quiso hacer Montessori en un aula pública y fue un éxito. Está muy bien explicado y aunque no comparto como hace el acompañamiento emocional de los peques, creo que merece la pena.

Ahora sí, cosas con las que me quedo del método Montessori:

-Sus materiales, son atractivos para los niños, interesantes, permiten al niño aprender sin necesidad del adulto (o con muy poca ayuda), son manipulativos, permiten aprender jugando. Tienen un orden y una secuncia lógica para aprender por ejemplo a leer o las matemáticas que facilitan al niño los aprendizajes permitiendo que sean muy amenos. Son caros, es cierto. Pero hay muchísima info en internet para hacer material Montessori casero.

-La mezcla de edades. Esto es un punto clave del método y me parece interesantísimo. Es difícil de hacer en escuelas tradicionales, (en el caso del libro la chica pidió autorización para hacerlo). Es tan antinatural meter a los niños nacidos en el mismo año en la misma clase… Todos tendrán las mismas necesidades. Los niños aprenden viendo lo que hacen los mayores, los mayores repasan lo aprendido enseñándoselo a los pequeños. Se crea el sentimiento de comunidad. Cuando todos son de la misma edad surgen más conflictos, hay más competencia y menos cooperación. En edades tempranas los niños no tienen referentes mayores por ejemplo para aprender a hablar. En una clase de 14 niños de un año, un niño escucha a 13 niños hablar igual de “mal” que él. No es muy enriquecedor…

-Educar sin premios ni castigos. Esto me fascinó cuando lo leí por primera vez. Ahora me parece una obviedad. Los niños no aprenden para recibir ninguna nota o recompensa. Tampoco se castiga el error. El error forma parte del aprendizaje. Los niños aprenden movidos por su interés. La motivación es intrínseca.

Proceso individual de aprendizaje. Esto es fundamental. Con Montessori cada niño lleva su propio ritmo de aprendizaje. Todos los niños no aprenden lo mismo a la vez entendiendo que no todos los niños tienen ni los mismos intereses ni las mismas capacidades.

-Libertad y autonomía. El niño tiene libertad de escoger qué hacer en cada momento movido por su interés. El aula está adaptada para que sean autónomos y puedan moverse, coger el material, recogerlo, sin necesidad de ayuda.

-El ambiente. Me gusta que no esté sobrecargado de colores, dibujos y cosas que distraen y sobreestimulan a los niños. Que creemos que les gustan pero que en realidad no necesitan. Un aula sencilla y cálida invita al aprendizaje.

-Y lo más importante, aunque ya dije que no es un método perfecto y que no siempre es respetuoso, es que pone el foco del aprendizaje en el niño. Que se respeta su interés, su tiempo… No se ve al niño como alguien vacío al que llenar de conocimientos sino como alguien que ya tiene todo y al que solo hay que darle un entorno adecuado y una compañía respetuosa para que despliegue todo su potencial.

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