LA OBEDIENCIA

“Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer” Mahatma Gandhi

Mario tiene 5 años y ya no sabemos que hacer con él porque no hace caso. Es muy nervioso, cuando hay que sentarse se levanta, cuando hay que escuchar habla, cuando hay que estar quieto corre. Es cierto que es desesperante porque es complicado con 25 niños. No obedece a nada y mira que se lo hemos dicho veces… Hemos hablado con sus padres, con la orientadora pero la verdad es que llevo ya tres años con él y siempre ha sido así. Hay compañeras que se lo toman como algo personal y piensan que es un niño malo sin más, yo simplemente creo que es pequeño y quizá les estamos exigiendo demasiado. Mario no quiere ir al cole.

Mario ahora tendrá nueve o diez años y sólo espero que siga siendo igual.

Nos han vendido la moto de la obediencia y nos la hemos creído. Ser obediente no es un valor. Se nos llena la boca hablando de ser adultos libres, de saber decir que no, no dejar que nadie te pase por encima, saber ganarse el respeto, cuestionarse las cosas y resulta que educamos a los niños para todo lo contrario. Queremos que hagan caso, a la primera, y mira que nos demuestran una y mil veces que no lo van a hacer, que aún así no los escuchamos. 

Me arriesgaría a decir que la gran mayoría de adultos piensan que los niños no obedecen y pocos son los que se cuestionan que quizá si todos los niños desobedecen igual nos están queriendo decir algo. Tantos niños desobedeciendo no pueden estar equivocados. Igual nos están diciendo que no pueden obedecer a cosas para las que no están preparados, como estarse quieto si tiene cinco años durante veinte minutos. O que no quieren ahora callarse porque le están contando algo muy importante a su amigo. ¿Nos gustaría que nos mandaran callar a nosotros? No es para nada agradable. O simplemente que lo que les estamos contando: "esto es un círculo y este es el color rojo", les aburre soberanamente.

Y si, es cierto que hay lugares en los que hay que estar callados y quietos pero la escuela infantil no debería ser ese sitio, sino todo lo contrario, un lugar donde poderse moverse y hablar. Además, ¿no queríamos que socializaran?, ¿no es eso acaso socializar? Ya llegara el momento en que los niños deseen ir a sitios a estar callados y escuchar por decisión propia porque les interesa lo que oyen o puedan esperar sentados en la sala del médico leyendo un libro.

No se aprende a estar callado y quieto, son aspectos que se adquieren con el tiempo cuando el niño está preparado y tiene madurez para ello. No se enseña a obedecer sino que uno se obedece a sí mismo en base a unos valores, (que sí hay que enseñar, pero simplemente siendo ejemplo) y con cierta edad. Ahora no debo comer esto que es insano, ahora debo salir a correr que me viene bien, ahora no voy a hacer lo que el jefe me dice porque es inmoral o injusto… 

Pensareis que hay niños que sí obedecen casi siempre pero no es lo ideal, no queremos niños sumisos que a todo digan que sí, que pongan por delante las necesidades del otro antes que las suyas propias. No es característica de un niño ser obediente y no debería serlo. Lo que debemos hacer como adultos es preguntarnos constantemente por qué me “desobedece” el niño, y así sabremos fácilmente qué es lo que necesita. Puede ser moverse, puede ser afecto, descansar... A veces podremos dárselo y otras veces no, pero al menos responderemos de diferente forma y veremos al niño de manera distinta si sabemos que no está portándose mal sino sólo diciéndonos qué es lo que le hace falta en ese momento. Porque lo que está claro, es que nosotros se supone que estamos ahí para responder a sus necesidades dentro de lo posible, no para que nos obedezcan y lo que un niño de 3 a 6 años necesita es moverse, es hablar, es curiosear, es preguntar, es jugar…


Comentarios

  1. Queremos cambiar a los niños, cuando lo que hay que cambiar es el sistema. Educar con ejemplo y darles su tiempo, una gran verdad. Enhorabuena Rocío por el blog

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    1. Gracias Esther! Así es, queremos que los niños encajen en un sistema que no los comprende, cuando debería ser al revés.

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