“Equivocarse es defecto de todos, aceptar el error y pedir disculpas es una virtud de pocos.”

Hoy quiero hablar de ese momento que toda madre ha sentido alguna vez. “Es que la quiero matar”, “me dan ganas de lanzarla por la ventana” y del que tan poca gente habla, supongo que porque no queda bonito decirlo y te coloca la etiqueta de malamadre rápidamente.

Ese momento en el que no puedes más, te hierve la sangre por dentro y sientes que vas a reventar. Me decís mucho que si nunca grito ni pierdo la paciencia y que cómo lo hago. Lo cierto es que nunca he gritado a mi hija, supongo que por una suma de cosas (mi personalidad, mucho trabajo personal y formación, prioridades, intentar cuidarme…) pero eso no quiere decir que quien grite es peor madre simplemente que cada una tenemos nuestro camino y circunstancias personales, lo hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos. Y estamos aquí, lo que significa que queremos hacerlo mejor que ayer y eso es lo importante. Y a veces no podremos. Porque no siempre depende todo de nosotras. Y es importante tenerlo claro. Fuera culpas.

Como os decía, no he gritado nunca a mi hija pero sí me he encontrado varias veces en ese punto al que llegamos antes de gritar que es cuando decimos: “es que saca lo peor de mí”. Es una sensación de ira que te invade y creo que el primer punto sería observar cuándo y por qué llegamos a eso.

La ira es una emoción que surge cuando nos sentimos amenazados o atacados y a veces la crianza es tan intensa y las demandas son tantas, con tan poco tiempo para ti misma que es como si las niñas nos invadiesen física y emocionalmente y entonces llega el punto en el que no puedes más, porque somos humanas y necesitamos tiempo y espacio.

A mi me ha ocurrido cuando era más bebé sobre todo por las noches, cuando yo estaba con mucho sueño y no se dormía. Y más mayor cuando he querido hacer algo (casa, hablar con alguien, alguna tarea mía…) y no la estoy atendiendo. Te sale rechazo, quieres huir y a veces no puedes y entonces es cuando estallas.

No hay recetas mágicas, porque vivimos como vivimos. Pero os cuento cositas que os pueden ayudar. Como decía, observad e intentar prevenir. Quizá eso no es tan urgente y puede esperar, igual hoy tenía que haberme echado la siesta para estar más descansada por la noche (si es que se puede). Aprender de los errores. Parar y respirar profundo.

Si hay alguien más con nosotras y vemos que estamos llegando a ese punto, pedir ayuda, “oye me estoy poniendo nerviosa, necesito salir o darme un baño”. Otras cosas que funcionan: Irte un momento a la habitación o al patio y gritar. Descargar es bueno pero no tanto si lo hacemos en nuestras hijas. Y os vais a reir, pero poner música y bailar y cantar bien fuerte en esos momentos también libera y ayuda. Probadlo y me contáis.

A veces no podremos evitarlo, y saldrán gritos, o un “vale ya, dejame”, que aunque luego nos damos cuenta que empeora todo, porque las niñas se dan cuenta y cuanto más notan nuestro malestar normalmente más demandantes se ponen, nos sale y nos hace sentir la peor madre del mundo. Y ahí es donde entra en juego el perdón. Porque no podemos ni debemos ser perfectas. Nos equivocamos muchas veces y es una oportunidad para decirles: “hija no tendría que haberte gritado, lo siento.” Algo que parece muy tonto pero que nos cuesta horrores cuando a nosotras nuestros padres nunca nos pidieron perdón por nada.

Es importante tener claro que, como contaba en el post de la tribu, estamos solas. A veces literal pero a veces somos dos o tres y también nos sentimos así porque faltan manos para atender las demandas de uno, dos o más hijas. Y entonces, por mucho trabajo que tengamos detrás y mucha teoría aprendida, saldrá aquello que no queremos que nos salga y tenemos que verlo como una oportunidad, para ser mejores aprendiendo de la situación y para ser ejemplo pidiendo perdón.

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1 Comment

  1. Buenos días tengo un adolescente de 15 años, estoy separada lo crio yo sola, esta repitiendo 3 de la eso no ha sido niño de repetir nunca, no quiere estudiar, me falta al instituto. Le he quitado móvil, play, maquinas de juegos, solo ve la tele y por pena. No se que hacer más estoy desesperada, parece que le da igual todo, lo único que le duele es que le he quitado el móvil. Dice que eso para un adolescente es quitarle media vida. Por favor que puedo hacer para que vuelva ha estudiar y sea responsable para hacer sus deberes. Gracias

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