“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.” M. Montessori

Eso dijo Montessori y nos lo tomamos tan al pie de la letra que, hace unos días, una mamá me contaba, que en una escuela Montessori justamente que fue a visitar, le dijeron que no le hacían nunca nada a una niña que ella pudiera hacer por si misma.

Yo no interpreto para nada así esa frase y creo en fomentar la autonomía, sí, pero con alegría, como me dijo un día una profesora. Nunca forzada e impuesta desde fuera.

Además, creo que con este tema, o nos pasamos, como es este caso, o no llegamos, como ocurre con algunas que se han formado o leído sobre Pikler y el movimiento libre. Pikler dice : “No coloques a una niña en una postura a la que ella sola no ha llegado. (Hasta ahí bien, podéis leer sobre esto aquí.) Y tampoco hagáis a una niña algo que ella no es capaz aún (subirse a algún sitio alto, utilizar un juguete…).

Y entonces es cuando pienso: “Se nos ha ido la olla por completo.” No podemos hacerles nada que ya sepan hacer ni nada que no sepan hacer. Vamos, que se las apañen con todo. Que eso les ayudará a ser muy autónomas.

Respecto al primer caso: Todas queremos que nuestras niñas sean autónomas. Tenemos miedo. Como si con 15 años fueran a pedirnos que les pusiéramos los zapatos. La autonomía, (ya hablé un poco de autonomía e independencia aquí) es una conquista que las niñas van alcanzando poco a poco. Hay que darles la oportunidad de ello. Por ejemplo, si le he dado de comer durante dos años yo a ella en la boca, pretender que luego sea autónoma con la comida es bastante más complicado.

Yo entiendo la frase de Montessori como que no hagas cosas por ellas, que ellas pueden y QUIEREN hacer. Comer solas, vestirse, ponerse los zapatos, recoger, limpiar, transportar… Cosas que si no quieren hacer pero tú te empeñas: “No voy a ponerte los zapatos porque tú sabes hacerlo” solo generarán rabietas, malestar y frustración. Porque hay mil motivos para que una niña no quiera un día ponerse los zapatos: cansancio, necesidad de cuidado, no le apetece…. vamos, como nos pasa a nosotros cuando queremos que nuestra pareja por ejemplo nos haga la cena, a pesar de que sabemos hacérnosla.

Las traemos al mundo con la responsabilidad de cuidarlas. Y cuidarlas tambien es esto. Queremos que empaticen con las demás y a veces nos cuesta horrores empatizar con ellas cuando nos acechan esos miedos a que “se hagan unas comodonas” y ese ansia de que sean autónomas cuanto antes. Olvidándonos de que somos interdependientes y de que son niñas.

Segundo caso: He visto niñas llorando porque querían subierse a un sitio y adultas que deciden no subirlas porque: “Si no puede subirse sola, tampoco podrá bajar sola. Cuando esté preparada lo hará. Le resta autonomía si se acostumbra a que lo hagamos por ella.” También esto otro: “Si no puede hacer ese juego solo, yo no se lo hago, aunque me lo pida, porque sino siempre me pedirá que se lo haga yo, le resta autonomía.”

Que tú no hagas por ellas lo que no pueden y te están pidiendo, para mi, de nuevo, es no cuidar. Se están comunicando contigo pidiéndote ayuda para hacer lo que no pueden o no saben. Y se la estás negando. Imagina que le pides a una amiga que te abroche la cremallera de atrás del vestido que no llegas y te dice que no, que busques la forma de hacerlo sola, que no puedes andar dependiendo de otras, que lo hace por tu bien, para que seas más autónoma.

Que tú la subas a un bordillo al que no llega o que le hagas un puzzle que no consigue no le resta autonomía. El día que pueda lo hará y disfrutará de su conquista. No va a dejar de intentarlo porque tú se lo hagas. Las niñas quieren superarse, subirse a bordillos y lograr hacer un puzzle. ¡Claro que es más cómodo que no nos pidan nada! Quizá pensamos que si no se lo hacemos se acostumbrarán y dejarán de pedirlo. Un poco triste ¿no?. Y obviamente que si tengo 20 niñas en clase y un columpio al que no pueden acceder solas, igual no puedo andar subiendo y bajando niñas todo el día. Pero ahí lo que no tendría que haber es un columpio de esas características.

Siempre digo que la mejor regla para medir si lo que hacemos es o no respetuoso con las peques es imaginar que nos lo hicieran a nosotras. Creo que en ninguno de los casos nos sentiríamos bien.

OS RECUERDO QUE ESTE SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE ESTARÉ EN MADRID, EN ALCALÁ DE HENARES Y EL 30 EN BARCELONA, CON EL TALLER: NORMAS, LÍMITES Y LIBERTAD. EDUCAR SIN PREMIOS, CASTIGOS NI CONSECUENCIAS. INSCRIPCIONES ABIERTAS. RESERVAS POR PRIVADO.

TAMBIÉN ESTÁN LISTOS LOS CURSOS ONLINE. PODÉIS ESCRIBIRME UN PRIVADO PARA MÁS INFO.

Y si no queréis perderos ningún post, podéis suscribiros al blog para que os lleguen al correo. Podeís hacerlo aquí abajo.

1 Comment

  1. La verdad es que tienes razón en todo, se nos va la pinza a veces con la autonomía, yo siempre digo que está muy bien ser autónomos, pero todo lo autónomos que ellas quieran ser. Una autonomía impuesta no es respetuosa, por ello creo que la base de todo es el respeto y que se hagan las cosas con afecto y empatía. Hay mucha gente que sabe mucho de Montessori y de Pikler y de todo lo que se puede saber al respecto, pero se olvidan de AMOR. :-). Saludos y gracias por el post!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *