Ya escribí en otro artículo que podéis leer aquí, por qué no estaba de acuerdo con las adaptaciones que se solían hacer en la mayoría de coles. Pero en estas semanas he recibido muchos mensajes de mamás preocupadas porque sus peques lo estaban pasando mal y no sabían qué podían hacer.

Pensé, voy a escribir un artículo sobre cómo es para mi la adaptación ideal, que es la que se hace en el cole donde estamos y así de paso os cuento más cositas de nuestra aventura en una escuela libre.

Antes de nada decir que a veces, incluso queriendo hacerlo bien, los papás no pueden hacer una adaptación respetuosa. Porque hay que luchar no solo por cambiar las adaptaciones sino por medidas de conciliación que las permitan. Aun así a veces podemos recurrir a un abuelo, amiga o alguien cercano a la familia para que la haga.

Primero hay que tener en cuenta la edad. Con niñas muy pequeños, de meses, un año o incluso más, las adaptaciones a veces aun siendo respetuosas no se consiguen a lo largo de un año básicamente porque las niñas aún no están preparadas para separarse de sus figuras de referencia. Como contaba en el otro artículo, que una niña deje de llorar no indica que esté adaptada o más bien diría vinculada.

Porque ahí está la clave. La peque necesita vincularse con una persona adulta que no conoce. Y eso necesita un tiempo. Igual que no nos hacemos amigos íntimos de alguien en dos días, una niña no se siente segura para que la consuelen, la cambien el pañal, la acompañen a dormir en dos días.

Para mi lo ideal es que un adulto de referencia pueda entrar al espacio con la niña y poco a poco irse alejando hasta marcharse dejando a la niña sin sufrimiento (que no quiere decir que no prefiera estar con mamá o papá). Vamos, que se sienta segura y quiera explorar, jugar y pueda disfrutar y estar feliz en el nuevo espacio.

Los primeros días la adulta de referencia está siempre acompañando al niño pero manteniéndose al margen, sin invadir ni proponer juegos. Después, puede quedarse en un espacio en el que la peque la vea y a donde pueda acudir siempre que quiera. La siguiente fase sería estar en un sitio donde la peque no la ve pero sabe que está y donde puede acudir siempre que quiera y finalmente la adulta se iría del espacio. Primero por un corto período de tiempo (comprar algo y volver) y poco a poco ese tiempo se iría alargando. Mientras ocurre todo este proceso (que puede durar días o meses) las profesoras van creando mediante la cercanía, el juego, las conversaciones, el acompañamiento, un vínculo con las niñas.

Sin llantos, sin sufrimiento y con alegría puede una niña vivir el proceso de empezar el cole. Y aun así diría que es “forzoso” porque no es su necesidad sino la nuestra, porque no necesitan ni separarse de nosotros tanto tiempo (las jornadas escolares son muy muy largas) ni ir al cole pero la vida es como es…

Por eso es importante, por las tardes, entender que están más mimosos, demandantes, quizá lloran y se enfadan mucho. Que es su forma de decirnos que nos han echado de menos.

Si el cole de tu peque no está teniendo la adaptación que te gustaría, aquí te dejo esta propuesta por si puede ayudar en algo y te mando mucho ánimo y fuerza para pasar este a veces duro proceso.

(La adaptación de Mia es diferente porque yo siempre voy a estar en el espacio pero poco a poco yo me he ido yendo a otras salas con otros niños y ella se ha quedado con otra profe y otros niños jugando feliz, haciendo vínculo con las otras adultas y volviendo a mi cuando lo necesita.)

OS RECUERDO QUE QUEDAN LAS ÚLTIMAS PLAZAS PARA EL TALLER DEL DÍA 4 DE OCTUBRE DE 17:00 A 19:00 EN SALAMANCA Y QUE EL 26 ESTARÉ EN LA RIOJA CON EL TALLER NORMAS, LÍMITES Y LIBERTAD. EDUCANDO SIN PREMIOS, CASTIGOS NI CONSECUENCIAS.

TAMBIÉN ESTÁN LISTOS LOS CURSOS ONLINE. PODÉIS ESCRIBIRME UN PRIVADO PARA MÁS INFO.

Y si no queréis perderos ningún post, podéis suscribiros al blog para que os lleguen al correo. Podeís hacerlo aquí abajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *